A coger aprenden todos solos
— No es con la decoración en general. Sólo cortinas y barrales. No me gusta pensar en cortinas. ¿Viste cuando te abruma la gente en el cine? ¿O cuando no podés seguir caminando si alguien te viene pisando los talones?
— Me llama la atención que te dejes intimidar por algo tan prosaico— dijo Martín con su taza de café en la mano. Es una buena oportunidad para enfrentar tus demonios de tela. Lo podés hacer muy bien, estoy seguro. Parafraseando al gran OP de Avellaneda: "A coger aprenden todos solos".
— Jaaaa, no hay como la sabiduría opeana. Pero no veo por qué tendría que ocuparme de tus cortinas. En mi casa ni siquiera puse todavía.
— Te va a venir joya la práctica. Y capaz te quedás a vivir acá, en un tiempo.
— Mientras dure tu temporadita, ni loca. El amontonamiento no es lo nuestro. Sólo funcionaríamos en un cinco ambientes.
— O un petit hotel. Estilo Villa Ocampo.
— Me conformo con no tener al lado un baldío lleno de ratas y jeringas.
— No bastardees nuestro nido de amor.
— Jajajaja. Perdón.
— Tenés una cana — y me hundió la mano en el pelo.
— Me salió el día que nos bajaron del taxi en Mitre y Uriburu.
— Epa, ¡qué carácter! ¿Así querés arrancar la mañana...?
— Martín, dejame el pelo y resolvamos lo de las cortinas. Tu vieja seguro se copa si le decís. Ella resuelve rápido y barato, aunque sin demasiadas contemplaciones estéticas...
— Ojo con lo que decís de mi santa madre.
— Vi las cortinas de Avellaneda. Para lo que querés acá, zafan.
— Martita es pueblo. Y cree que el lujo es vulgaridad. Esas cortinas las puso hace 20 años.
— Jaa. Estás re contento de que Martita sea pueblo.
— Sí, más ahora que el OP está en cualquiera. Se cree que por tener dos macetas en Pilar y una chata es terrateniente.
— La otra es encargárselo a mi vieja... Pero va a tener dudas en el proceso y necesidad de feedback...
— Hagámoslo nosotros. ¿Compramos la tela y la cose alguien?
— Hay locales que se dedican a hacer cortinas. Y te dan un muestrario de telas.
— Viste que sabés.
— Cualquier cosa menos ir juntos a Once a ver telas.
— Je, me puedo bancar un Once sin patalear. Además te tengo que acompañar porque no te distinguís el culo del codo.
— Jaaajaa. Puede ser. Por eso me gusta estar con vos, para que me digas cuál es cuál.
— No es con la decoración en general. Sólo cortinas y barrales. No me gusta pensar en cortinas. ¿Viste cuando te abruma la gente en el cine? ¿O cuando no podés seguir caminando si alguien te viene pisando los talones?
— Me llama la atención que te dejes intimidar por algo tan prosaico— dijo Martín con su taza de café en la mano. Es una buena oportunidad para enfrentar tus demonios de tela. Lo podés hacer muy bien, estoy seguro. Parafraseando al gran OP de Avellaneda: "A coger aprenden todos solos".
— Jaaaa, no hay como la sabiduría opeana. Pero no veo por qué tendría que ocuparme de tus cortinas. En mi casa ni siquiera puse todavía.
— Te va a venir joya la práctica. Y capaz te quedás a vivir acá, en un tiempo.
— Mientras dure tu temporadita, ni loca. El amontonamiento no es lo nuestro. Sólo funcionaríamos en un cinco ambientes.
— O un petit hotel. Estilo Villa Ocampo.
— Me conformo con no tener al lado un baldío lleno de ratas y jeringas.
— No bastardees nuestro nido de amor.
— Jajajaja. Perdón.
— Tenés una cana — y me hundió la mano en el pelo.
— Epa, ¡qué carácter! ¿Así querés arrancar la mañana...?
— Martín, dejame el pelo y resolvamos lo de las cortinas. Tu vieja seguro se copa si le decís. Ella resuelve rápido y barato, aunque sin demasiadas contemplaciones estéticas...
— Ojo con lo que decís de mi santa madre.
— Vi las cortinas de Avellaneda. Para lo que querés acá, zafan.
— Martita es pueblo. Y cree que el lujo es vulgaridad. Esas cortinas las puso hace 20 años.
— Jaa. Estás re contento de que Martita sea pueblo.
— Sí, más ahora que el OP está en cualquiera. Se cree que por tener dos macetas en Pilar y una chata es terrateniente.
— La otra es encargárselo a mi vieja... Pero va a tener dudas en el proceso y necesidad de feedback...
— Hagámoslo nosotros. ¿Compramos la tela y la cose alguien?
— Hay locales que se dedican a hacer cortinas. Y te dan un muestrario de telas.
— Viste que sabés.
— Cualquier cosa menos ir juntos a Once a ver telas.
— Je, me puedo bancar un Once sin patalear. Además te tengo que acompañar porque no te distinguís el culo del codo.
— Jaaajaa. Puede ser. Por eso me gusta estar con vos, para que me digas cuál es cuál.
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