Cumpleaños
— Ya fui el año pasado.
— Esa vez no cuenta, estabas haciendo buena letra porque recién empezábamos a salir. Además cada año se renueva la obligación, no se extinguió con ir una vez.
— Me dijo "Juan Carlos". Yo sí me acuerdo su nombre y le llevé un regalo. "Martiniano" podría haber zafado, pero ¡Juan Carlos!
— Bueno, mi viejo nunca se acuerda los nombres. No sos tan especial, lo hace con todos.
— ¿Con todos tus hombres?
— No, boludo. Con todo el mundo.
— Mi vieja se acuerda cómo te llamás.
— Obvio, Martita me adora. Si no fuera atea y progre, iría a Luján a agradecer que aparecí en tu vida. Y además mi vieja también se acuerda del tuyo.
— Porque tu madre es un milagro. Un ser celestial.
— Jaa, porque la ves dos veces al año.
— Y toda esa obscenidad del asado y la cultura de la carne.... ¿La gente sólo festeja comiendo y chupando?
— Buah. No vamos a dejar de almorzar porque hay hambre en el mundo. ¿Cómo querés celebrar, con un ciclo de cine a beneficio?
— No creo en juntarse a comer y tomar hasta reventar, y comentar sobre vidas ajenas.
— ¡Si te encanta chusmear con Ángela!
— Ángela es una laburante, una mujer que no tuvo las oportunidades que tenemos nosotros. Y con ella sólo hablo de temas generales.
— Ángela es filo nazi. No me extrañaría que sea hija de un soldado alemán exiliado en Entre Ríos.
— Jaa, puede ser... Nos estamos yendo por las ramas. Que quede claro que no soy un marido para que me zarandees y exhibas en eventos.
— Jajajajaja. Es eso, ¿no? Tenés miedo de que el próximo paso sea pedir tu mano. También te puedo zarandear sin libreta, eh.
— ¿Qué te reís tanto? Si soy re buen partido. Es obvio que te vas a querer casar conmigo eventualmente.
— Si existe algo como un "buen partido", creéme que no sos vos. Ojalá un día se me pase esta ceguera, cuento con eso. Mientras, sos como un grano en el culo.
— Jaaaa, ¡te encanta usar mis frases! No sé qué harías sin el Tincho. Mejor un rugbier que estudió administración de empresas, ¿no? No tenés idea de lo que son los tipos. Te vas a querer matar si nos separamos. Los hombres registran un porcentaje ínfimo de lo que dicen sus mujeres. Juegan a la play y se rascan los huevos. Quieren alguien que les cocine y les planche. Y las cagan en el 90% de los casos.
— Dejá de boicotear mis ganas de separarme, y de llevar agua para tu molino.
— Dejá de pelear contra mis molinos.
— ¿Qué te vas a poner para el cumpleaños?
— Dejame ver si tengo una remera decente.
— No tenés que estar impecable. Es un asado obsceno nomás.
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